
Un choque en un aparcamiento, un rechazo de prioridad sufrido en un cruce: el parte está completo, la responsabilidad del otro conductor no deja lugar a dudas. La sorpresa llega unos días después, cuando la aseguradora retiene a pesar de todo una franquicia sobre la indemnización. Este mecanismo, a menudo mal entendido, genera un volumen creciente de litigios entre asegurados y compañías de seguros.
El mecanismo del recurso entre aseguradoras y su efecto sobre la franquicia
La mayoría de las guías explican quién es responsable y quién no lo es. Pocas detallan el circuito financiero que se activa tras la declaración del siniestro, cuando precisamente es este circuito el que determina si la franquicia queda a cargo del asegurado no responsable.
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Cuando un accidente involucra a dos vehículos asegurados, las compañías primero liquidan a cada uno de sus propios asegurados según las coberturas contratadas. Luego se apoyan en la convención IRSA (Indemnización directa del asegurado y Recurso entre Compañías de Seguros) para reembolsarse mutuamente. Concretamente, su aseguradora adelanta las reparaciones, aplica la franquicia prevista en el contrato y luego ejerce un recurso contra la aseguradora del tercero responsable.
Si el recurso tiene éxito, la franquicia en caso de accidente no responsable le es reembolsada. El plazo varía según la reactividad de las dos compañías, pero también según la claridad del parte amistoso. Un parte mal completado o impugnado puede bloquear el recurso durante varios meses, dejando la franquicia a su cargo en el ínterin.
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Franquicia de auto y tercero no identificado: el caso que atrapa a los asegurados
El escenario cambia radicalmente cuando el conductor responsable no está identificado. Delito de fuga, vehículo estacionado dañado sin testigos, colisión con un animal salvaje: en estas situaciones, no existe ninguna aseguradora adversa para asumir el costo.
Sin un tercero identificado, la franquicia queda definitivamente a cargo del asegurado, sea cual sea la fórmula contratada. Los contratos a todo riesgo cubren los daños al vehículo, pero aplican la franquicia contractual sin posibilidad de recurso. Los contratos a terceros, por su parte, simplemente no cubren los daños materiales del vehículo asegurado en este caso.
La única protección realmente efectiva en esta hipótesis es una garantía específica, a veces llamada “franquicia cero” o “compra de franquicia”, que elimina o reduce el monto restante a cargo. Antes de contratar, es necesario verificar las condiciones de aplicación:
- Algunas opciones de compra solo funcionan si se identifica a un tercero responsable, lo que las hace inútiles precisamente en el caso más problemático
- Otras limitan el reembolso de la franquicia a un monto fijo, a veces inferior a la propia franquicia en las coberturas de rotura de cristales o robo
- Algunos contratos prevén una compra integral, incluso en caso de tercero no identificado, pero con un recargo anual que merece ser comparado con el monto real de la franquicia
Litigios sobre la responsabilidad: cuando la aseguradora impugna su versión
El reparto de responsabilidad constituye otra trampa frecuente. Incluso cuando un conductor se considera totalmente no responsable, su aseguradora puede retener una parte de responsabilidad sobre la base del parte amistoso o del informe policial. Un reparto 50/50, por ejemplo, significa que la franquicia se aplica como si el asegurado fuera parcialmente culpable.
La Mediación de Seguros ha registrado un aumento del 19 % en las solicitudes en 2024, con más de 36,500 expedientes tratados. Los litigios de auto a menudo giran en torno a la calificación de la responsabilidad y la cobertura de los daños materiales. El mediador ha dado la razón al asegurado, total o parcialmente, en el 55 % de los casos. Esta cifra muestra que los rechazos de indemnización o el mantenimiento de una franquicia no siempre están jurídicamente fundamentados.
Impugnar una decisión de su aseguradora sigue siendo, sin embargo, un procedimiento que pocos asegurados emprenden. Existen varios mecanismos:
- Verificar la casilla marcada en el parte amistoso: un error de cruz puede invertir la responsabilidad retenida por las aseguradoras
- Solicitar por escrito a su aseguradora la tabla IRSA aplicada al siniestro, para entender sobre qué base se ha repartido la responsabilidad
- Acudir a la Mediación de Seguros si la reclamación escrita no recibe respuesta favorable en un plazo de dos meses
El parte amistoso sigue siendo el documento central
Un parte firmado por ambas partes y correctamente completado acelera el tratamiento del expediente. Las casillas 1 a 17 del anverso describen las circunstancias estandarizadas del accidente. Marcar la casilla incorrecta equivale a aceptar una responsabilidad que se impugna. En caso de desacuerdo con el otro conductor al momento de completar el documento, es mejor no firmar y solicitar la intervención de las fuerzas del orden.

Contrato de seguro de auto: leer la franquicia antes del siniestro
La franquicia no es un monto único. Un mismo contrato puede prever franquicias diferentes según la cobertura activada: colisión, robo, rotura de cristales, catástrofe natural. El monto de la franquicia varía según la cobertura, no según la responsabilidad.
Algunas aseguradoras ofrecen una franquicia fija (un monto en euros), otras una franquicia proporcional (un porcentaje del monto de los daños), y a veces una combinación de ambas con un mínimo y un máximo. Leer las condiciones particulares del contrato antes de cualquier siniestro permite anticipar el resto a cargo real y evaluar si una opción de compra de franquicia se justifica económicamente.
Un asegurado que conduce poco y estaciona en un garaje cerrado no tiene el mismo perfil de riesgo que un conductor urbano expuesto a choques diarios. El cálculo de la pertinencia de una compra de franquicia depende directamente de esta exposición, y no de un consejo genérico aplicable a todos los perfiles.
La cuestión de la franquicia en accidente no responsable se resume en un mecanismo simple pero con aplicaciones variables: el recurso contra el tercero funciona cuando este tercero está identificado y asegurado, y falla en todos los demás casos. Verificar su contrato, completar correctamente el parte y conocer las vías de recurso en caso de desacuerdo siguen siendo los tres puntos que realmente marcan la diferencia en el monto final a desembolsar.